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In Opinión

LA JORNADA

Carlos Fernández-Vega

http://www.jornada.unam.mx/2018/02/13/opinion/024o1eco

El irritado gerente general de Peñalandia reclama que desconocer los avances es faltar a la verdad, desinformar a la ciudadanía y degradar la política, y por lo mismo ha ordenado a su personal divulgar la versión oficial de que México nunca ha estado tan bien como ahora y que aún restan 10 meses de gobierno para redondear la hazaña.

Y entre los grandes logros por él cacareados se cuenta la generación de empleo formal (poco más de 3 millones a la fecha, el doble de los creados en los 12 años anteriores, según reza la propaganda oficial), lo que si bien a simple vista se trata de un volumen nada despreciable, a la hora del detalle se confirma que son puestos laborales cada vez más precarios y dejan afuera a los mexicanos con mayor preparación.

Sobre el particular, el Instituto para el Desarrollo Industrial y el Crecimiento Económico (IDIC: Empleo precario y mala educación) analiza el panorama y advierte que el problema de México no es la falta de oportunidades laborales; en realidad es la precariedad de las existentes. Durante las pasadas cuatro décadas los mexicanos han visto mermar tanto la calidad de su empleo como las oportunidades de negocio que existen en el país. Son dos caras de la misma moneda: la precarización del mercado laboral tiene una contraparte en la precarización del entorno empresarial. Las cifras son contundentes. De su estudio se toman los siguientes pasajes.

De acuerdo con información del Inegi, durante el tercer trimestre de 2017 la tasa de desocupación se ubicó en 3.6 por ciento, una de las más bajas en los pasados 12 años. ¿Una buena noticia?

De una población de 54.4 millones de personas consideradas como económicamente activas (que buscan una ocupación y tienen la edad legal para hacerlo), 1.9 millones se encuentran desocupadas, 3.6 por ciento del total, proporción inferior a la que se observa en otras naciones. Sin embargo, el primer problema que debe citarse es que 47 por ciento de desocupados tenía algún grado de estudios a nivel medio superior o superior; a pesar de ser minoría, los mexicanos que tienen mayores cualificaciones escolares enfrentan fuertes dificultades para encontrar una ocupación. Además, el desequilibrio va en aumento, pues en el primer trimestre del 2000 la proporción era de 30 por ciento y para 2017 fue de casi la mitad. Si bien lo anterior es inquietante, la información por estado representa una preocupación mayor.

Más de la mitad de los desocupados tiene un grado de estudios de media superior o superior en 12 entidades de la República (38 por ciento del total). Chiapas, Guerrero, Ciudad de México, Campeche y Quintana Roo ocupan los primeros cinco lugares en ese indicador. En todas esas entidades tener un grado de estudios superior al promedio nacional no es suficiente para encontrar un buen empleo. La razón de fondo radica en el bajo valor agregado que genera el sector productivo: requiere poco capital humano, es decir, un nivel de estudios y de capitación laboral bajo.

Aquí existen dos contradicciones que se deben resaltar. La primera es que va en contra del modelo de apertura económica y comercial, la lógica de ambos es competencia, para lo cual se requiere emplear a personas altamente educadas y capacitadas. En México no se cumple dicho precepto. En segunda instancia se tiene la función que debería cumplir el sistema educativo: ser factor de movilidad e inclusión social. ¿Para qué educarse si ello no propicia encontrar un buen empleo u oportunidad de negocio en la economía?

Con lo anterior se pervierte una parte importante de los objetivos del sistema educativo, que es la de generar estabilidad social mediante el ingreso económico que debe fomentar para quienes hacen el esfuerzo de estudiar. A partir de esto se generan incentivos perversos: puede ser más rentable incorporarse a la economía informal o ilegal y desertar del sistema educativo.

En ese sentido, además la tasa de desocupación relativamente baja también implica desequilibrios significativos en términos de la mala calidad de los salarios y en que la mayor parte de las oportunidades se genera en la informalidad. Hasta el cierre de 2017, 57 por ciento de personas ocupadas tenía un vínculo con la informalidad, lo que representa a casi 30 millones, 10.5 millones más que todos los trabajadores registrados en el IMSS.

La informalidad sintetiza el grado de precarización de la ocupación laboral en el país, de este México informal. Representa la falta de seguridad social (32.6 millones de personas ocupadas), ausencia de un contrato por escrito (15.9 millones), prestaciones sociales distintas a la seguridad social (13.5 millones), carencia de acceso a un sistema de pensiones y tributación fiscal. En resumen, la informalidad agrupa a ese México que vive en las sombras, que no espera mucho de las instituciones, porque en el extremo le estorban en su actividad diaria. Parte del problema es la mala educación.

Mala ocupación tiene relación con mala educación. En años recientes México no ha logrado elevar su posición en las pruebas internacionales; normalmente ocupa el último lugar en matemáticas, ciencias y aún en lo más básico, que es la comprensión de lectura. ¿Cómo se puede competir a escala internacional en la parte productiva cuando la educación no genera los fundamentos de aprendizaje científico y tecnológico?

La reforma educativa promulgada tiene dos retos fundamentales: mejorar la calidad del sistema educativo de México y la infraestructura de éste; de otra manera, difícilmente se podrá tener éxito en el objetivo de convertir la educación en pilar del desarrollo social y económico de México.

México vive el círculo vicioso. Es el pago al pecado de haber descuidado la educación, la actividad empresarial y la salud del mercado laboral. El resultado es un crecimiento inercial de 2.5 por ciento, con altos niveles de pobreza, donde existen algunas regiones que luchan por incrustarse a la globalidad y la modernidad, sin que por ello representen a la realidad nacional.

Las rebanadas del pastel

Por cierto, en Peñalandia se presume el aumento salarial en el país, pero el Coneval documenta que el ingreso laboral per cápita real en el tercer trimestre de 2017 resultó menor que en igual periodo de 2007… Que no habría alzas abruptas en los precios de las gasolinas, pero en los hechos el litro de Premium (sur de la CDMX) ya roza 20 pesos por litro.

Twitter: @cafevega

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